Subiendo al Teide el domingo pasado, después de un ratito de siesta, encontramos un montón de troncos cortados para hacer fuego en los fogones correspondientes. El efecto no era exáctamente el que quería, pero agradó en casa.

Subiendo al Teide el domingo pasado, después de un ratito de siesta, encontramos un montón de troncos cortados para hacer fuego en los fogones correspondientes. El efecto no era exáctamente el que quería, pero agradó en casa.

Publicado por
Kheiron
a las
21:32
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